¿Qué deben hacer los niños en verano?
Llegado el momento de las vacaciones, la mayoría de los padres tiene dudas sobre qué hacer con sus hijos durante este tiempo. Es cierto que todos queremos que los niños disfruten y se diviertan, pero siempre se generan dudas respecto a temas escolares, “¿mi hijo debe reforzar conceptos?, ¿debe mantener un hábito de estudio?, ¿si no lo hace, influirá en cómo se inicie el curso que viene?” y así, un largo etcétera.
En el post de hoy hablaremos de:
1 ¿Cómo han pasado el curso?
2 ¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegir actividades para mis hijos?
3 ¿Cuál es “la clave” para un buen inicio de curso?
Si bien estas preguntas nos las planteamos año a año, cobran más fuerza este año COVID que muchos sienten que en el colegio no se pudo trabajar todo lo profundo que otros años, además que en la mayoría de casos los niños estarán más tiempo en casa.
Sabemos y debemos tener en cuenta que el curso ha sido radicalmente distinto e infinitamente más difícil que los cursos pre-covid.
Los niños han pasado frío, calor, confinamientos, mascarillas, distancias, han visto sufrir a familiares, muchas veces sin comprender muy bien lo que estaba ocurriendo y, como muchos dicen, “casi sin esfuerzo”, han cumplido con todo lo que se les ha propuesto/impuesto.
Pero ¿realmente pensamos que no han hecho un esfuerzo todos y cada uno de ellos?
Estamos cansados de escuchar que los niños nos han dado una lección a todos, ¿pero no deberíamos habérsela dado nosotros a ellos como adultos que somos?
La realidad es la que es, ellos, sin queja alguna y con una sonrisa en la mirada, han cumplido con todo y, además, bien.
No han podido hacer durante el curso las actividades a las que estaban acostumbrados y su rutina ha sido muy distinta a la de otros años y aun así han seguido sonriendo.
Este curso ha sido difícil para padres, maestros, niños y para toda la comunidad educativa, eso lo sabemos. Han acabado realmente agotados y con muchas ganas de poder disfrutar y descansar que, por otro lado, ya les toca.
Entonces llegan las, para muchos “temidas vacaciones”, intentando hacer encaje de bolillos para que todo cuadre y que las rutinas familiares continúen siendo el baile armónico que intentamos que sean durante el curso. Y que la tranquilidad, en lo que a organización se refiere, siga siendo parte del día a día.
Los niños están acostumbrados a las rutinas y, para la mayoría de ellos, las rutinas son muy necesarias, y aquí es donde viene la pregunta “¿Qué hago con mi hijo estas vacaciones?, ¿le llevo a un campamento?, ¿le pongo deberes, aunque no se los hayan puesto en el colegio?” y un largo etcétera.
El planteamiento es el siguiente: lo primero que se ha de valorar es qué le gusta hacer a mi hijo, si se debe reforzar algo de cara al curso que viene, si las actividades que le voy a proponer le resultan interesantes o, por el contrario, supone una constante “lucha” que las realice según lo hemos organizado y, lo más importante, cuánto tiempo debe invertir en “hacer deberes”.
Todos los niños (como todos los adultos), quieren el verano o cualquier periodo vacacional para descansar y disfrutar, pero además ellos quieren jugar y tener las menores obligaciones posibles, sobre todo si tienen que ver con estar sentado, teniendo en cuenta que lo más seguro es que haya una piscina, playa o río cerca.
Por eso, la primera y principal recomendación es dejar las ataduras del resto del año y disfrutar, pero no solo que disfruten ellos sino también disfrutar nosotros de ellos.
En consulta siempre decimos “hay tiempo para todo”. Igual que a ti no te gustaría que tu jefe te pusiera “deberes” mientras estás de vacaciones, a ellos tampoco.
Otra de las recomendaciones o apuntes que realizamos es que, mientras toda la familia esté de vacaciones, olvidémonos de las actividades escolares esos días.
Pues bien, teniendo en cuenta esto y que, además, los niños tienen unas vacaciones bastante extensas, se trata de establecer rutinas diarias y conocer los momentos en los que mi hijo/a está más dispuesto a realizar actividades escolares.
Con actividades escolares no nos referimos a cuadernillos como tal, sino a actividades que sirvan para que mi hijo enriquezca los conocimientos adquiridos, estas actividades variarán según la edad que tenga el niño, los más pequeños pueden reforzar conceptos a través del juego, los niños de 3º o 4º de primaria pueden hacerlo, además, a través de películas, libros, legos, puzzles, etc.
Se trata, principalmente, de hacer que la actividad que le proponemos resulte atractiva.
Debemos incluir actividades de refuerzo o enriquecimiento y actividades gratificantes, y si podemos hacer que las dos confluyan, tendremos el éxito garantizado.
Pero, algunos de vosotros diréis, bueno, es que mi hijo ha suspendido, ¿qué hago? ¿no le pongo actividades para que estudie?
La respuesta es sí, obviamente si hay un suspenso de por medio, se debe reforzar, pero no es necesario todos los días ni 3 horas al día, se trata de que exista una rutina y que ese suspenso no suponga un “castigo” para él y para todos los miembros de la familia, ya que el propio suspenso, ya es un gran “castigo”.
Seguramente habéis escuchado e incluso pensado muchas veces esto, “si mi hijo no hace actividades escolares durante el verano y continúa con la rutina, va a ser muy difícil el inicio del curso”. Pues bien, podríamos decir que se trata de una verdad a medias, os expongo lo siguiente:
- Que tu hijo realice actividades del curso anterior no implica que el curso siguiente le vaya a ir bien.
- Que tu hijo tenga una rutina de estudio o de trabajo, le ayudará siempre, tanto en el inicio como en mitad o final del curso, y ya no solo en el colegio.
- Es muy importante el trabajo que se realiza con los niños los días previos al inicio de curso. Con trabajo no queremos decir tareas escolares, sino organización, rutinas de sueño, de alimentación, etc. Los niños necesitan también un periodo de adaptación.
- A quien le aporta mayor seguridad que el niño haga actividades escolares, es a ti como padre o madre, pero, realmente, no es garantía de nada.
Por lo tanto, respondiendo a la tercera pregunta planteada al inicio, podemos decir que NO HAY UNA ÚNICA CLAVE para un buen inicio de curso, pero es bueno dar un descanso a las cuestiones académicas.
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