¿Tu hijo no quiere volver al cole?

Todos los años pasamos por lo mismo, ese periodo en el que tanto niños como adultos, vemos el fin de las vacaciones cada vez más cerca. Además, durante este verano muchos hemos disfrutado de unas vacaciones más cerca de la normalidad, aún estando inmersos en una pandemia que está afectado tanto a mayores como a pequeños.

¿Qué es lo que nos sucede cuando volvemos a la rutina tras las vacaciones? ¿podemos hacer algo para que las sensaciones que nos invaden sean más llevaderas?

En el post de hoy vamos a hablar de:

  • El síndrome postvacacional en los niños
  • Cómo les afecta la vuelta a la rutina.
  • Consejos para ayudar a los niños a superarlo.
  • Consejos para evitarlo.

En primer lugar, empecemos por explicar en qué consiste el síndrome postvacacional.

El síndrome postvacacional es una respuesta emocional ante la vuelta a la rutina. En el caso de los niños, se trata de una respuesta ante la llegada de nuevo al cole, a los deberes, las extraescolares, las rutinas escolares y familiares, y los horarios, de los que es muy complicado deshacerse. Los cambios de planes e imprevistos se sufren más cuando se está con horarios rígidos, porque cuando esta rutina se ve alterada, surge ansiedad y el ambiente familiar se ve afectado.

El síndrome postvacacional se da mucho más en adultos que en niños, ya que los pequeños de la casa tienen una mayor capacidad de adaptación ante la vuelta a la rutina. Sin embargo, muchos de ellos lo sufren igualmente.

La presencia o no del síndrome postvacacional en los niños dependerá de varios factores:

  • Personalidad.
  • Estructura familiar.
  • Estilo educativo en el ámbito familiar.
  • Ambiente y situación escolar.
  • Problemas de salud.

Es responsabilidad tanto de los padres como de los agentes educativos, hacer que esta adaptación sea lo más llevadera posible, así como estar atentos ante posibles signos que indiquen malestar o dificultades en la adaptación del niño.

Sabiendo esto, vamos a conocer cómo afecta el síndrome postvacacional a nuestros hijos.

Os presentamos algunos comportamientos en el niño o niña que son claros signos que nos ayudarán a detectarlo:

  • Se pasa muchas horas sentado o sentada, no tiene ganas de hacer nada, está con pereza permanentemente.
  • Le cuesta interactuar, se muestra apático o apática.
  • Se muestra más irritable.
  • Tiene falta o exceso de apetito (aunque se suele dar con mayor frecuencia la falta de apetito).
  • Le cuesta conciliar el sueño y se despierta en mitad de la noche.
  • Presenta síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor de tripa, etc. (síntomas somáticos).

En caso de haber detectado que nuestro hijo o hija está pasando por el síndrome postvacacional, os presentamos algunos consejos para ayudarle a superarlo:

  • Lo más importante es la comunicación, saber qué le preocupa. Indagar sobre las causas que lo han provocado.
  • Mostrar comprensión ante la situación, no juzgar sus sentimientos ni sus emociones.
  • En la medida de lo posible, seguir acompañándoles, llevarles al colegio, a alguna extraescolar, sacar tiempo para hablar con ellos de forma diaria, etc.
  • Brindar ayuda cuando sea necesaria.
  • Conocer los diferentes ámbitos en los que desenvuelve el niño, el ambiente familiar, el ambiente escolar, el ambiente en las diferentes actividades en las que esté implicado, etc.

¿Se puede prevenir el síndrome postvacacional? La respuesta es sí. Aquí os dejamos algunos consejos para hacer la vuelta más fácil y llevadera para los más pequeños:

  • La planificación es imprescindible para los niños. El saber qué va a venir después les aporta conocimiento y seguridad. Es necesario que sean conocedores de sus rutinas y de los cambios que se van a ir sucediendo.
  • Que los niños participen en la preparación del material escolar, la ropa del colegio o el uniforme, la mochila o el estuche. Incluso si hay que hacer alguna adaptación en casa, como la compra de un escritorio o mesa de estudio, es recomendable que ellos participen. Preparar las cosas que tienen que ver con lo puramente escolar, les ayuda a hacerse a la idea de lo que se avecina y les da la oportunidad de ir adecuándose a la nueva situación.
  • Procurar que vuelvan poco a poco a las rutinas, rescatando horarios y actividades que tengan que ver con el colegio, por ejemplo, empezando a irse a dormir más temprano cada día o refrescando conceptos.
  • Mostrar nuestra emoción por el nuevo curso. Esto ayudará a que ellos también se sientan ilusionados con la vuelta.

Finalmente recuerda, las palabras clave son: comunicación, participación, colaboración y planificación.

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