Normas de casa en vacaciones
Hemos llegado al tiempo tan esperado del año por todos: ¡las vacaciones! Tiempo de descanso, de ocio, de relax y muchas padres se preguntan: ¿Hasta qué punto debo flexibilizar las normas de la casa? ¿Es conveniente romper con la disciplina que establecemos durante el año? En el post de hoy responderemos a éstas y otras dudas.
Siguen siendo tiempos inciertos desgraciadamente en los que estamos inmersos, por lo que las actividades que realizamos pueden no ser siempre las mismas a las que estábamos acostumbrados. Sin embargo, cada familia va buscando alternativas para que este tiempo de pausa y de descanso sea lo más feliz posible, haciéndolo con prudencia, con más cuidado e intentando en la medida de lo posible ser optimistas al respecto, cuidando a los nuestros.
En el post anterior hablamos de la necesidad de descansar en estas vacaciones. El año escolar que han experimentado nuestros hijos ha sido muy diferente a todos los demás, con muchos cambios a los que han debido de adaptarse rápidamente, con rutinas muy estrictas que han significado para ellos un gran desafío en lo que respecta a su capacidad de flexibilidad, de tolerancia a la frustración y de concentración.
¡Y lo han hecho de forma fantástica! Tanto así que muchas veces nos ha dado la sensación de que era más sencillo de lo que realmente fue. Por esta y por otras razones, ellos y nosotros nos merecemos un descanso en el que es importante incluir actividades de refuerzo o enriquecimiento y también actividades que sean gratificantes.
Y al llegar el verano nos surge por supuesto la duda: En los tiempos de vacaciones ¿debemos poner rutinas, límites y normas a los niños?
La respuesta es sí, pero de manera diferente al resto del año. Podemos pensar en dos posiciones extremas al respecto: una es continuar con los mismos horarios de siempre, es decir, acostarse a la misma hora, comer estrictamente en los mismos horarios, realizar actividades más bien de refuerzo escolar y restringir los espacios de ocio.
La otra postura es hacer exactamente lo contrario, es decir, romper todos los horarios y que sean los mismos niños quienes decidan qué actividades hacer cada día durante el día, incluso acostarse muy tarde, sin establecer prácticamente ninguna norma.
Ambos panoramas se ven muy extremos porque lo son, son los dos polos en la línea de las posibilidades. La idea es buscar entre estos dos extremos, la alternativa que más nos acomode como familia, pero tomando en consideración lo siguiente:
- Es importante establecer normas. ¿Por qué? porque les da seguridad. Para los niños es fundamental que sepan qué cosas tienen que hacer (normas y rutinas de casa que no cambian como por ejemplo poner la mesa, lavarse los dientes, ducharse cada día, etc.) , qué cosas pueden hacer (las alternativas que como familia establecen como piscina, jugar a la consola, ver una peli, etc.), y qué cosas no pueden hacer (límites que como familia establecen, como por ejemplo, no jugar a la consola más de 2 horas, no acostarse pasada la medianoche, etc.)
- Las normas de vacaciones han de ser más flexibles: con esto ayudamos a potenciar sin darnos cuenta su capacidad de adaptación y a que ellos sean más flexibles, a aceptar los cambios sin tanta rigidez.
- Incluir a vuestros hijos en la construcción de estas normas: Tomar en consideración la opinión de ellos fortalece vuestra comunicación y potencia un diálogo positivo y enriquecido, pues ellos también aprenderán a valorar su propia opinión y por tanto expresarla sin tanto temor.
A la hora de establecer vuestras propias normas de verano, recordad que al romper o flexibilizar las normas, éstas aumentan su valor, porque al no ser una rutina tan estricta, pasadas unas semanas los niños se dan cuenta de la necesidad de estas normas.
Este es el tiempo de romper algunas normas, comamos más helados, cenemos tarde, veamos cine a la fresca, vayamos a ferias de verano, ¡disfrutemos!
Y una vez que volvamos a casa, démonos un par de semanas para volver gradualmente a las rutinas del año para que de esta manera la transición entre un momento y otro sea más amable, más tranquila y menos estresante.
¡Feliz verano!