Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir colegio.

Elegir colegio es una de las grandes decisiones a las que nos enfrentamos como padres. Es una decisión importante, allí nuestros hijos pasarán la mayor parte de su tiempo, harán amigos que probablemente duren toda la vida, y de alguna forma, influirá en su futuro profesional.

Comparar colegios no es tarea fácil, ya que entran en juego distintas cuestiones. Está claro que no solo priman las cuestiones académicas y la restricción presupuestaria que la familia pueda tener, sino que importan, y cada vez más, los valores que inspiren al centro, el ideal de personas que pretenden formar, y todo lo que redunde en un desarrollo integral de los niños y niñas.

Como especialistas que somos en Soft Skills o habilidades blandas, vemos que la importancia de que los niños desarrollen habilidades sociales, emocionales y cognitivas, está cada vez más presente en la hoja de ruta de muchos coles, sobre todos en los que apuestan por una educación acorde a los nuevos desafíos del mundo en que vivimos, en que el cambio es una constante.

Desde luego no existe el cole ideal, pero sí aquél que se acerque lo más posible a lo que estemos buscando, siguiendo nuestra propia valoración de los distintos atributos que ofrece cada uno.

Para simplificar el proceso de búsqueda, recomendamos tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  • Ubicación geográfica del centro. Sin duda es más cómodo tener el colegio cerca de nuestro hogar, pero no debiera ser ese aspecto el único que condicione nuestra decisión. Si elegimos un centro que quede lejos, es importante saber los medios de transporte disponibles para llegar allí.
  • El presupuesto con que contamos. En este aspecto es importante tener en cuenta tanto la mensualidad, como el coste de matrícula si la hay, y todos los otros costes que no se ven a simple vista: comedor, transporte uniforme, material escolar, actividades complementarias, etc.
  • El idioma vehicular. Tener claro en qué idioma o idiomas se impartirán las clases. Hay muchas opciones al respecto y varían según cada comunidad autónoma. Interesa que la línea lingüística cuadre con nuestros intereses.
  • El ideario del colegio. Esto incluye no solo el hecho de saber si es colegio laico o religioso, sino también conocer dónde pone el centro el énfasis. Algunos coles priorizan las artes, otros los deportes, la tecnología o las ciencias. Además, hay que tener en cuenta la metodología de aprendizaje, que va desde la convencional, a los llamados métodos alternativos, muy de moda hoy en día, como pueden ser la metodología Waldorf o Montessori.
  • Tamaño de las clases. Interesa conocer cuantos alumnos hay en una misma clase, sobre todo si pensamos que nuestro hijo/a necesita de una atención más personalizada.
  • Homeschooling o cole en casa. Esto pasa por conocer las capacidades del centro para impartir las clases a distancia. Especialmente importante en estos tiempos de COVID.
  • Instalaciones del centro. Para esto es vital una visita presencial al centro elegido para conocer de primera mano las instalaciones, los patios, las aulas, los parques, el comedor. Pensemos que nuestro hijo o hija pasará diariamente muchas horas en ellas.
  • Otros servicios que el centro pueda ofrecer. Saber si el colegio ofrece comedor y si puede adaptarse a dietas especiales en caso de necesidad. Saber si el centro cuenta con orientadores o psicólogos que hagan un seguimiento del aprendizaje de los niños. Si cuenta con enfermería o médico permanente, biblioteca, aula informática. Saber si ofrece talleres para padres, extraescolares, aula matinera, aula vespertina, o cualquier otro servicio que nos pueda interesar.

Para hacernos la tarea más fácil, podemos confiar en herramientas externas como la que ofrece Micole, una plataforma neutral para buscar colegio en España, que permite a las familias identificar los colegios óptimos, entre los más de 34.000 centros públicos, privados y concertados que existen en el país, en función de sus preferencias y necesidades. Lo hacen en menos de 3 minutos gracias a un sencillo test.

Los padres deben contestar a preguntas relativas a aspectos como sus preferencias entre colegios públicos, concertados o privados, religiosos o laicos o la distancia al hogar. En base a sus respuestas, un algoritmo 100% neutral analiza más de 60 puntos de datos de cada colegio e identifica los óptimos para cada familia, que los ve automáticamente en su pantalla y recibe una copia en su correo.

Micole además ofrece un buscador muy potente, y una gestión de la búsqueda muy completa, donde con un solo clic las familias pueden solicitar visita o apuntarse a un Open Day. Su directorio de colegios es de lo más completo, e incluye información detallada sobre la oferta educativa, misión, valores, servicios e instalaciones de cada centro.

Si estás buscando colegio, te deseamos suerte en tu búsqueda y no olvides que no existe el colegio perfecto, sino uno o varios óptimos para cada familia en función de sus preferencias y necesidades.

Artículo realizado con la colaboración de Micole.net

Upsoftskills - Herramientas de éxito

¿Cuáles son tus herramientas de éxito?

Si fuéramos a jugar un partido de fútbol, sabiendo que tenemos a Messi en nuestro equipo, seguramente entraríamos al campo ya intuyendo que vamos de ganadores. Lo que pase después, durante el juego, y cómo sea el resultado final, bueno, habrá que verlo. Pero la seguridad de entrar a jugar sabiendo que tienes a Messi en la delantera, ya te permite ir tranquilo.

De igual manera, si pensamos en algunos de los ejércitos más notables de la historia, cada general, sabía exactamente con qué contaba entre sus filas, y sabía qué era más eficiente usar en cada momento de la batalla. Había una lógica de ataque, en las distintas fases del enfrentamiento. No era al azar que salieran ciertas armas primero, y otras quedaran para el final. Se tenía una estrategia que respondía a las capacidades de la propia escuadra, y a las características del adversario, considerando además las condiciones del entorno, desde el clima hasta la geografía.

En el ambiente laboral, ponemos al servicio de nuestro trabajo, el aprendizaje y la experiencia que llevamos con nosotros, y sabemos de lo que somos capaces. Pero, ¿qué pasa con las habilidades blandas?. ¿Qué pasa con esas aptitudes que aprendimos – o no – de manera quizás causal, quizás por coincidencia o circunstancias? ¿Contamos realmente con ellas? ¿Podemos considerarlas parte de nuestras herramientas?

Las cosas que estudiamos y aprendemos a conciencia, tenemos la certeza de que son un activo en nuestro patrimonio intelectual. Si aprendimos un idioma, y nos toca tener una reunión o hacer una presentación en ese idioma, sabemos perfectamente si somos capaces de hacerlo, o no. Podrá generarnos más o menos ansiedad, por la audiencia o la situación, pero no tenemos la duda si esa competencia es parte de nuestro bagaje o no.

Si nos invitaran a un paseo a caballo entre valles y montañas, ciertamente no tendríamos dudas de si sabemos o no montar a caballo. Alguien puede decir “hace años que no lo hago…”, pero en habilidades tan concretas como ésta, cada uno tiene claro si las tiene o no. Podrá pasar que alguien con mucha experiencia un día se caiga. ¡Sí, claro!. Nada impide que a pesar de la práctica y conocimiento, algo falle. Una caída la puede tener hasta el más hábil jinete. Pero la razón no sería: “es que no tenía claro si sabía montar o o no”.

Y así, en cualquier orden de cosas, cada persona sabe en lo que es bueno y en lo que no, sea porque lo estudió, porque se formó, porque con el tiempo ganó la experiencia, porque los demás se lo han dicho o reconocido, o por una combinación de éstas. Pero ¿será igual para las habilidades blandas?

Dado que no se estudian de manera estructurada, malamente podremos tener un título que avale que estamos dotados con esa habilidad.

Será nuestra propia experiencia la que nos dará la respuesta. Hagamos entonces un poco de introspección y evaluemos nuestro actuar. Si además preguntamos a terceros sobre nosotros, probablemente identificaremos cuáles son las herramientas con las que contamos para enfrentar nuestro día a día, en todos los ámbitos en que nos toca relacionarnos.

Tener claras cuáles son nuestras herramientas, nos permite desenvolvernos con soltura y seguridad, porque sabemos cómo vamos a reaccionar frente a una determinada situación, con la lucidez de saber cuáles son nuestros límites. Sabremos así en qué situaciones estaremos más cómodos y cuáles circunstancias deberíamos evitar si podemos.

El poder estudiar y prepararnos en el terreno de las habilidades blandas, es la forma de transformar en herramientas tangibles, estos poderosos “activos intangibles”. Cuanta más conciencia de ellos tengamos, mejor uso podremos darles, y más serenos estaremos para afrontar las situaciones que se nos presenten.

En un mundo cambiante y dinámico como el que estamos, tener claras las herramientas con que uno cuenta, es en sí una herramienta más.

Upsoftskills - Curso Habilidades esenciales para el éxito 2

Habilidades, o se practican o se pierden.

Al final del día, alguien con mucho talento natural para un deporte o para algún instrumento, si no le dedica tiempo a entrenar y practicar, tendrá probablemente un peor resultado que alguien con menos “dedos para el piano”, pero que tenga mucha disciplina y dedicación.

Lo mismo sucede con nuestras Habilidades Blandas.

Por ejemplo, pensemos en la Empatía. Podemos leer todo lo relacionado con ella, entender cómo se genera y en qué situaciones se despierta, pero mientras no lo apliquemos en el día a día, será sólo un conocimiento teórico, inerte, y por demás inservible.

Para desarrollar la empatía debemos practicar con cierta frecuencia el ejercicio de mirar desde la perspectiva del otro, sin juicios, sin sanciones, para llegar a ser capaces de entenderlo, con toda la generosidad que esto implica. Cuanto más seguido lo hagamos, incluso con las situaciones más irrelevantes, más natural nos resultará.

Sólo desde la vivencia de la Empatía, llegaremos a incorporarla a nuestro actuar. 

Podemos por su parte descifrar la lógica del Pensamiento Creativo. Llegar a conocer qué áreas del cerebro se estimulan en todo proceso de creación y aprender de distintos expertos cuáles son las condiciones que lo favorecen, pero todo esto no basta.

Hay que dar el paso, atreverse a pensar distinto, a ser divergente, a arriesgar en lo que no se ha intentado, a permitirse repetir lo que falló antes pero darle un giro para que ahora sí resulte. Hay que soltar la rienda racional que tanta seguridad nos genera, y dejar fluir la veta creativa que todos tenemos.

Y no sirve hacerlo una vez, o dos, hay que hacerlo muchas veces. Sólo así podremos liberar nuestra creatividad.

Podemos comprarnos agendas de todo tipo, calendarios, y hasta un programa informático para Administrar nuestro Tiempo. Pero ni eso, ni el reloj más completo del mercado con todo tipo de alertas y alarmas, nos ayudará a gestionar eficientemente nuestro tiempo, si no hemos practicado antes el uso de la herramienta que hayamos decidido utilizar.

Administrar el Tiempo es una disciplina que también requiere práctica permanente. Por una parte, requiere la capacidad analítica y racional de poder planificar, estimar tiempos y definir plazos. Pero luego viene la dinámica de implicar estos planes, lo que además requiere de la voluntad de ejecutarlos.

Y no hablamos solo de las obligaciones laborales, que la mayoría acaba cumpliendo, sino de los compromisos para con nuestra familia, para con los amigos, y por supuesto con nosotros mismos. Respetar esos espacios es algo que debemos practicar día a día, hora a hora.

Podemos aceptar que todos cometemos errores. Podemos haber superado la culpa de equivocarnos, la vergüenza del fracaso, o la rabia de fallar. Podemos incluso tener la humildad de comprender que un error reiterativo es una decisión (aunque sea involuntaria).

Pero mientras no estemos entrenados para salir engrandecidos del error, nada apunta a que aprenderemos de nuestros errores la próxima vez.

Requiere práctica el saber salir del pantano de lamentarse por haber actuado como se actuó, o de cuestionarse reiteradamente los escenarios posibles. Requiere práctica el identificar el aprendizaje detrás del error y levantarse con el inmenso valor de la experiencia.

Podemos haber superado el estrés que genera Tomar Decisiones. Podemos tener lucidez para analizar los efectos de cada elección que hagamos. Podemos incluso disfrutar de tener más de una alternativa. Quizás, podemos hasta haber superado la fragmentación de tener que dejar algo de lado, asociado a toda decisión que se toma.

Pero de nuevo, requiere práctica que el proceso de Toma de Decisiones fluya como sangre por las venas. Requiere práctica que la Toma de Decisiones venga de la mano de la tranquilidad, y que se puede convivir armónicamente con la incertidumbre de lo que hubiera ocurrido de haber elegido distinto.

El análisis es el mismo para todas las habilidades que podamos pensar.

Seguramente, de manera teórica y conceptual conozcas bien las Soft Skills claves para tu éxito, aunque probablemente falles con algunas a la hora de tener que aplicarlas. ¡Seguro es por falta de práctica!

En UpSoftSkills queremos que no ocurra lo mismo a los adultos de mañana. Pretendemos entregar a los niños de hoy no sólo los conceptos, sino también las herramientas prácticas que les van a permitir desarrollar desde pequeños las Habilidades Blandas que los definirán como personas, y los distinguirán como profesionales.

UpSoftSkills, cursos online de habilidades blandas para niños y niñas.

Upsoftskills - Empatía y control de las emociones

Empatía, la habilidad de ponerse en los zapatos del otro

Si bien el término Empatía lo ha divulgado la psicología contemporánea y probablemente nuestros abuelos no hablaran de ella, no es nada nuevo.

El concepto ha existido siempre, y es parte esencial de la naturaleza del ser humano. Se vincula con nuestras nociones más tradicionales de compasión y generosidad y, entre otras cosas, es lo que nos mueve a ayudar a otros.

Por definición, Empatía es la capacidad que tienen las personas de sentir en su propio cuerpo las sensaciones que otro está sintiendo. Por eso, lo de ponerse en los zapatos del otro, caminar con ellos y ver el mundo desde esa perspectiva, ¡nos parece la metáfora perfecta para explicarlo!

Opuestos a la empatía son el egoísmo y la antipatía. Para poder comprender lo que el otro está pensando o lo que el otro está sintiendo, necesitamos dejar de lado nuestra forma de pensar y nuestros propios sentimientos por un momento.

De ahí que ser empático no siempre es sencillo. Para lograrlo es necesario ir más allá de uno mismo e intentar hacer interpretaciones basadas en la mirada del otro y no en la propia.

¿Por qué es la empatía una herramienta valiosa?

  • Mejora nuestras relaciones sociales al motivarnos a entender de verdad al otro.
  • Genera apertura de mente. Nos hace mirar situaciones desde otros puntos de vista.
  • Mejora los resultados de trabajar en equipo.
  • Desarrolla la aceptación de quienes son diferentes, favoreciendo una  convivencia más armónica.
  • Contribuye al desarrollo de la inteligencia emocional, ya que mejora el conocimiento e identificación de las emociones.
  • Fortalece los lazos amistad, el sentimiento de sentirse querido y por tanto, la autoestima.
  • Favorece el desarrollo emocional, al hacernos poner la atención fuera de nosotros mismos.

Las personas traemos “de serie” el chip de la empatía, pero en un mundo en que nos centramos cada vez más en el bienestar personal y de nuestro entorno cercano, vemos fundamental el potenciar el desarrollo de esta habilidad, idealmente comenzando en edades tempranas. ¡Ya sabemos que todo lo que trabajemos de pequeños lo tendremos incorporado de mayores!

Además, las niñas y niños son pura emoción y por tanto, son un terreno fértil donde sembrar las semillas de la empatía.

¿Cómo potenciar la empatía en los niños y niñas?

Aquí unos sencillos consejos aplicables al día a día.

Cuando miréis con vuestros hijos e hijas una peli, cuando os cuenten algo que haya ocurrido en el cole o con los amigos, aprovechad de hacer preguntas como las siguientes:

  • ¿Qué ocurrió a (el personaje)?  
  • ¿Cómo crees que se sintió?
  • ¿Por qué crees que se sintió así?
  • ¿Te hubieras tú sentido igual si te hubiera pasado a ti?
  • ¿Te has sentido así alguna vez?
  • ¿Qué tendría que pasar para que la historia tenga un final feliz?

¿Qué debemos evitar como adultos?

Con nuestros niños y niñas, debemos evitar acciones y comentarios que impiden el acercamiento. Los más típicos son los siguientes:

  • Quitar importancia a lo que le preocupa o calificarlo de tonterías.
  • Escuchar con prejuicios e interpretar lo que le ocurre desde nuestras creencias.
  • Juzgar su comportamiento, sin más.
  • No dejarle hablar ni darle tiempo a explicarse.
  • Compararle con otros.
  • Ponernos como ejemplo por haber pasado por experiencias parecidas.

Finalmente, para quienes tengan interés en que sus hijos avancen en el desarrollo de la empatía, en UpSoftSkills hemos desarrollado un curso especialmente diseñado para niños y niñas. Con cortas y divertidas sesiones de 10-15 minutos al día, que se hacen de forma online y totalmente autónoma, los niños y niñas darán un gran salto en el desarrollo de esta valiosa habilidad.

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Upsoftskills - el profesional del mañana

Desafíos del profesional del mañana

Los jefes que uno más recuerda, con cariño, admiración, y respeto, raramente son los que más sabían sobre un tema específico o los que mejor dominaban un conocimiento técnico.

Esos jefes que marcan y hacen historia, normalmente son:

  • los que logran formar equipos de trabajo cohesionados
  • los que consiguen sacar lo mejor de cada uno
  • los que logran alinear las necesidades de la empresa con los intereses de sus colaboradores
  • los que priorizan sabia y oportunamente
  • los que se atreven a tomar decisiones correctas aunque sean impopulares
  • los que optimizan sus tiempos entendiendo que siempre quedarán cosas por hacer
  • los que tienen ideas creativas para resolver problemas inesperados

En fin, son personas que impactan positivamente, por virtudes y cualidades que poco tienen que ver con lo que se aprende en el colegio o en la universidad.

Hace no muchos años, las familias eran núcleos más numerosos que ahora. La presencia de tías, abuelas, primos y sobrinos, todos de distintas edades, estilos y personalidades, permitía que distintas cualidades se desarrollaran de manera más o menos espontánea en cada persona, con niveles de profundidad distintos, pero con cierta transversalidad. Esta convivencia “en masa” por llamarlo de alguna forma, les daba a todos aunque sea una mínima pincelada de distintas competencias.

Pasaron los años y estos núcleos familiares se fueron haciendo cada vez más reducidos. La familia estándar pasó a ser papá, mamá y un hijo/a, como mucho dos. Los momentos en que se reúne la familia ampliada se han reducido a cumpleaños, bodas, o navidades, no favoreciendo así las importantes enseñanzas cotidianas que pueden generar.

Al trabajar ambos padres fuera de casa (lo que ocurre en la mayoría de hogares del mundo moderno), los niños pasan a ser educados principalmente por instituciones externas, que se centran en su mayoría en la excelencia académica, sin incorporar de manera sistemática, la enseñanza de habilidades relacionales y funcionales, que son las que finalmente marcan la diferencia en una persona.

La mayoría de los padres reconocen las falencias del sistema de educación tradicional. Por ello, el niño/a promedio tiene diversas actividades extracurriculares, además del colegio. Clases de idiomas, de danza, de canto, de pintura, de piano, de fútbol, en fin, hasta escuela de circo, forman parte del abanico de opciones con que los niños de hoy llenan sus tardes.

El rol de los “coach” por su parte, ha tomado vuelo en los últimos años. Esto porque profesionales con excelente formación se sienten desadaptados en el mundo laboral en el que se encuentran. Tienen el conocimiento y la experiencia, pero no encajan en la cultura laboral actual. Muchos deben hacer una inversión personal no menor para aprender de adultos, las habilidades blandas que no desarrollaron oportunamente, y que hoy son una limitante para crecer profesionalmente, y muchas veces incluso personalmente.

Por eso es de enorme importancia comenzar a trabajar las “Soft Skills” o habilidades blandas en edades tempranas.

En UpSoftskills ofrecemos un espacio para lograrlo. Buscamos que los niños y niñas puedan aprender las habilidades que les permitan transitar por los distintos ámbitos de la vida, con una mirada más amplia y una actitud más positiva y, por qué no, convertirse en ese/a líder, que será recordado, querido y admirado por todos con quienes colabore.

Educación en Soft Skills ¡cuanto antes mejor!

Todos tenemos un amigo, que empezó a correr de mayor, y pasado los 40, participó en su primera maratón; o conocemos a alguien que a los 60 se puso a pintar, y hoy es un artista renombrado; o sabemos la historia de una persona que luego que sus hijos se titularon de la universidad, estudió Derecho, y en pocos años llegó a ser juez. Sí, historias como ésas, hay. Pero convengamos que son las menos, porque entre que la plasticidad del cerebro es mucho mayor cuando somos niños, y el tiempo disponible para aprender cualquier cosa es mucho mayor también, tendremos que estar de acuerdo en que es mucho fácil aprender cualquier actividad o desarrollar cualquier habilidad, cuando somos pequeños.

Esto es muy evidente en la práctica de un deporte, la adopción de un idioma, la disciplina de un instrumento, o hasta en la incorporación de hábitos cotidianos, tales como lavarse los dientes antes de dormir o dejar la cama hecha cada mañana. Si estas actividades no se aprenden de niño, nos serán mucho más difíciles de adquirir de mayores, tomarán más tiempo siempre, y resultarán un poco ajenas y se hará cuesta arriba hacerlas propias.

¿Qué sucede entonces con las Soft Skills o habilidades blandas? ¿Qué hay de esas competencias que en pocos años serán lo único que nos distinga de las máquinas? ¿Cómo miramos esas virtudes que para algunos fluyen como el río al mar, y que a otros nos ha costado aprenderlas a golpe y porrazo?

Si miro hacia atrás, ¡cuánto más fácil habría sido saber organizar debidamente mi tiempo desde niña! Me hubiera ahorrado muchísimas noches de desvelo en la etapa universitaria. Pero claro, se espera que uno llegue a la adolescencia sabiendo manejar una agenda, cuando pocos años antes, no tenía noción de lo que era el concepto de tiempo. Cuántas malas decisiones me habría evitado en la vida si desde pequeña hubiera entendido que las emociones nublan la razón, y no permiten ver con nitidez el objetivo final que uno buscar lograr. Cuántas angustias me habría ahorrado, si hubiera sabido que los errores no son fracasos en cuanto tales, sino que son lecciones que debíamos aprender, para poder avanzar con paso más firme a la siguiente etapa (si la lección hubiera estado aprendida, no habría cometido el error: entonces fue escuela ¡no fallo!). Cuanto menos entrampada me habría sentido en situaciones complejas, si desde pequeña hubiera desarrollado un enfoque creativo y una mirada innovadora. Cuánto más fácil me habría sido salir de situaciones pantanosas, si no le hubiera tenido miedo a ser creativa. Cuántos debates habrían terminado en consensos en lugar de llantos. Si hubiera tenido una sólida inteligencia emocional, hubiera podido expresar mis ideas dejando fuera las emociones y hubiera podido entender el argumento del otro, sin sentir agresión en discrepar. We can agree to disagree (“podemos estar de acuerdo en estar en desacuerdo”) y vivir en paz.

Si a ti, igual que a mí, te tocó dar la vuelta larga, aprendiendo sobre la marcha para llegar a la adultez profunda con un manejo relativo de las mismas, probablemente estarás de acuerdo conmigo en que para las futuras generaciones sería un enorme avance poder incorporar el manejo de habilidades blandas cuanto antes. Se puede empezar desde el mismo momento en que los niños y niñas son capaces de entender los conceptos que hay detrás.

Los padres nos hemos preocupado por años en que nuestros niños y niñas consigan las habilidades académicas necesarias para enfrentar el mundo laboral. En UpSoftSkills estamos convencidos que esas competencias solo se pueden aprovechar si se tiene una base sólida de Soft Skills. En un mundo en cambio permanente, con la información casi al alcance de cualquier persona, un mundo que exige más que nunca una gran capacidad de adaptarse, de negociar, de identificar información relevante, de buscar soluciones creativas, y de relacionarse positivamente con las demás personas, sólo las Soft Skills marcarán la diferencia.